El cambio de seguridad que puede afectar a los autos chinos que llegan a la Argentina
China continúa su revolución en la industria automotriz global. Tras décadas de inversión en desarrollo e investigación y una estructura de costos competitiva apalancada por el Estado, se tran...
China continúa su revolución en la industria automotriz global. Tras décadas de inversión en desarrollo e investigación y una estructura de costos competitiva apalancada por el Estado, se transformó en líder en vehículos de nuevas energías.
Dentro de estos, el auto eléctrico económico se transformó en su producto estrella de esta nueva era. Con el avance de su comercialización y difusión en el mundo, surgieron incógnitas sobre su seguridad y prestaciones que la industria se encargó de despejar.
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En ese contexto, para seguir comercializando sus modelos y mejorando sus características frente a los conocidos vehículos de combustión, China implementó una nueva normativa de seguridad que exige la inclusión de un botón físico en los vehículos eléctricos para desconectar el sistema de alta tensión en caso de accidente. Un cambio que podría repercutir en los modelos que llegan desde ese país a la Argentina en un futuro.
Esta medida responde al incremento de los voltajes en los vehículos modernos, que están pasando de los habituales 400 V a niveles de 800 V o incluso 1000 V para permitir cargas más rápidas y mayor potencia en vehículos pesados o de alta gama. La norma se refiere a los voltajes de clase B (por encima de los 60V). Eso incluye autos, cuatriciclos, triciclos e incluso algunas patinetas potentes.
La regulación busca prevenir riesgos de electrocución e incendios en las baterías, asegurando que el aislamiento eléctrico pueda activarse de forma inmediata y mecánica, sin depender de sistemas de software que podrían fallar durante un impacto. La norma entra en vigor en julio para los nuevos modelos que se buscan homologar, mientras que los vehículos que ya comenzaron este proceso tienen un plazo de cumplimiento hasta el 1 de julio de 2027.
“China está persiguiendo la excelencia de sus autos eléctricos para consolidarse como la potencia que quiere invadir el mundo con este tipo de vehículos”, comenzó explicando el especialista en electromovilidad, Claudio Damiano, a LA NACION.
A su vez, explicó que la norma está inscripta en un paquete más amplio que no solo habla de los problemas de seguridad eléctrica —lo que sería la prevención de la electrocución—, sino que también incluye el tema de los incendios de baterías, en el que ya se realizaron múltiples avances.
La vuelta a los botones físicosAdemás de la necesidad de mayor potencia y menores tiempos de carga, existe una tendencia a eliminar todos los botones físicos de los tableros para bajar costos y algunos de esos tienen funciones de seguridad. Por ejemplo, balizas y limpiaparabrisas empezaron a manejarse desde la pantalla.
“El problema es que los tiempos de respuesta para acceder a un menú y activar algo en una pantalla son mucho más altos que los de ir directamente a un botón o a una palanca sobre la columna de dirección, como ocurre tradicionalmente. Esa es una tendencia que los chinos quieren cortar. Quieren que los diseñadores de interiores y la gente que trabaja sobre los costos internalicen que se puede llevar mucho hacia la pantalla, pero no todo”, sumó Damiano.
Hay que considerar que, en un accidente, la pantalla puede dañarse. Entonces, si la función de desconexión de alta tensión está en la pantalla, también puede quedar inutilizada. De la misma forma, si la desconexión es automática, puede fallar su activación ante un accidente.
“Con esto, los chinos quieren diferenciarse y demostrar que están vendiendo productos muy seguros. Si alguien tenía alguna limitación o reticencia a comprarse un vehículo eléctrico por cuestiones de seguridad, comercialmente le están sacando ese argumento”, agregó el especialista.
Qué pasará con los autos que ya circulanSobre los autos eléctricos usados que ya circulan sin el botón, Damiano detalló: “Hubo dudas sobre si imponer este botón como modificación para autos usados o si vender un kit para agregarles el botón a los vehículos que no lo tienen de fábrica. Pero la verdad es que es casi imposible, impracticable. No va a haber retroactividad”.
Por otro lado, esto genera movimiento en las aseguradoras, que tienen un argumento más para subir el valor de los seguros en los vehículos que no tengan botón. Según el consultor, la diferencia entre los que tienen botón y los que no, para el precio del seguro, se ubicará entre un 3% y un 5% sobre el valor del auto.
El impacto para los fabricantes y otros mercadosPara los diseñadores, es todo un desafío incorporar el botón en los tableros. “Va a llevar algo más de tiempo por ese aspecto. Los fabricantes están presentando modelos y las autoridades también están aprendiendo cómo se va a implementar”, comentó.
Mientras algunos ponen el botón en un lugar de difícil acceso para que no se active accidentalmente, otros optaron por incorporarle una tapa. “Ahora están discutiendo si esa tapa debe estar señalizada. Les están pidiendo una luz LED en la tapa, con una batería propia, para que funcione incluso después de un impacto. Son cosas que recién están aprendiendo a resolver”, remarcó.
Sobre cómo puede repercutir en los costos de producción, Damiano anticipa: “A Tesla le puede costar no menos de US$30 por unidad incorporarlo, que es mucha plata en el costo de fabricación de un auto y que en algunos casos podría llegar a US$50″.
Con el tiempo, la medida se transformaría en un estándar en otros mercados. “Si bien la norma es de 2021, lo que estamos viendo ahora es la entrada en vigencia de una actualización que se hizo el año pasado. En Europa ya se hablaba bastante de esto el año pasado, porque hay presiones desde distintos sectores. Están trabajando sobre esto, pero la duda es en qué fecha se va a implementar como requisito”.
Cómo puede impactar en la ArgentinaEl mercado local no cuenta, por el momento, con una exigencia específica que obligue a los vehículos eléctricos a incorporar un botón físico para desconectar el sistema de alta tensión en caso de accidente. Por eso, mientras esa obligación avance en China para los nuevos procesos de homologación, es probable que parte de los modelos eléctricos que sigan llegando al país todavía no cuenten con ese dispositivo, al menos durante una etapa de transición.
La explicación está en los propios tiempos de la industria. Los vehículos que se exportan a distintos mercados responden a flujos de producción, homologación y stock definidos con anticipación. En ese contexto, los modelos fabricados antes de la entrada en vigencia plena de la norma, o aquellos destinados a países donde el requisito aún no existe, podrían continuar comercializándose sin ese botón físico de desconexión.
El tema cobra relevancia porque la presencia de vehículos provenientes de China aumentó con fuerza en la Argentina, impulsada en parte por el cupo anual de 50.000 unidades electrificadas que pueden ingresar sin pagar arancel extrazona. Esa medida aceleró la llegada de modelos eléctricos, híbridos e híbridos enchufables y también empujó el crecimiento de los patentamientos de este tipo de tecnologías.
En lo que va del año se patentaron 3011 vehículos eléctricos, un crecimiento interanual del 760%, según cifras de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara). De todos modos, el segmento todavía representa apenas el 1,2% de los patentamientos acumulados del año, por lo que sigue siendo una porción minoritaria del mercado, aunque con una expansión mucho más acelerada que la de los vehículos tradicionales.