El desafío de construir liderazgos más diversos
Liderar organizaciones está lejos de ser una tarea sencilla. Y es que, frente a los acelerados cambios tecnológicos, la toma de decisiones debe ser no solo cada vez más rápida, sino también mÃ...
Liderar organizaciones está lejos de ser una tarea sencilla. Y es que, frente a los acelerados cambios tecnológicos, la toma de decisiones debe ser no solo cada vez más rápida, sino también más sofisticada. Es allí donde la pluralidad de voces y la diversidad adquieren un rol fundamental, según destacaron Verónica Asla, líder para Latinoamérica de EY Global Delivery Services; Dominique Daintree, directora regional de Personas & Cultura de Philip Morris International; y María Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor Argentina, en el marco del capítulo 12 del summit de Mujeres Líderes, organizado por LA NACION.
En un panel moderado por la periodista Carla Quiroga, las ejecutivas conversaron sobre las claves de liderar en entornos marcados por la incertidumbre y cómo generar espacios con igualdad de oportunidades.
Para Asla, quien hoy lidera una compañía de casi 4500 personas, la curiosidad e investigar fueron dos puntos fundamentales a lo largo de su trayectoria profesional. “La carrera es un entrenamiento, como cualquier deporte. Uno tiene que seguir capacitándose y aprendiendo continuamente, tanto formalmente como informalmente”, afirmó.
En esa línea, Daintree subrayó la importancia de aportar diversidad a las organizaciones no solo en términos de género, sino también de experiencia en diferentes industrias. De hecho, la ejecutiva pasó por varios rubros en su carrera profesional, como el automotor, el agro y, ahora, el consumo masivo.
Bearzi sostuvo que en los últimos diez años “el entorno y los cambios han ido marcando el ritmo del crecimiento y desarrollo del ecosistema de emprendedores en la Argentina”. El principal cambio, apuntó, fue la llegada de la inteligencia artificial generativa (IAG): “Disrumpe todos los espacios y potencia el ecosistema emprendedor”.
Mujeres, tecnología y liderazgoFrente a este escenario, Asla señaló que aún es difícil que las mujeres se vuelquen a estudiar carreras vinculadas a la tecnología. “Sigue habiendo esta idea de que hay carreras para varones y para mujeres”, puntualizó. Bajo la idea de abrir el abanico de espacios y oportunidades a mujeres jóvenes, la ejecutiva contó que, junto con Argencon —entidad argentina que nuclea a empresas prestadoras de servicios de la Economía del Conocimiento—, realizan charlas en colegios para acercar este universo a cada vez más adolescentes. “Las chicas que se animan a la tecnología brillan”, aseguró.
En tanto, Daintree comentó que en Philip Morris International las oportunidades están para todos los géneros. “El 35% de las mujeres en la organización está en roles de liderazgo. Eso se planifica y se trabaja. Es algo que venimos construyendo en el tiempo”, profundizó.
Para Bearzi, la brecha de género también existe en el ámbito emprendedor. En números concretos, Endeavor recibió un total de 1670 postulaciones de emprendedores a lo largo de este año y solo el 20% fueron de empresas fundadas por mujeres. “Hay que seguir trabajando ahí. Hay valor en todo lo que las mujeres tenemos para aportar en esas mesas de innovación”, deslizó.
“El conocimiento es uno de los grandes motores de la economía argentina. Hay oportunidades casi infinitas de talento para abastecer la demanda internacional. En ese talento, estamos privilegiando el talento femenino y teniendo programas para incorporar mujeres”, sumó Asla.
El valor de la comunidadPero para llevar adelante estos cambios, contar con espacios de apoyo y redes de contención es fundamental, subrayaron las ejecutivas. Philip Morris International, por ejemplo, cuenta con el programa WiN, que refiere a la idea de “mujeres en comunidad”.
“Ese espacio nos da la oportunidad de reinventarnos todo el tiempo y escuchar lo que las mujeres necesitan. Los desafíos siguen evolucionando. Buscamos generar conversación, contención, espacios para que las mujeres tomen ese riesgo y se sientan más cómodas ante la priorización de su vida personal y profesional”, explicó Daintree.
Bearzi, quien es miembro de Women Corporate Directors (WCD), coincidió con esta mirada y destacó lo que ella denomina las “4C”: confianza, comunidad, coraje y criterio. “El valor de tejer redes es inconmensurable y no lo tenemos que menospreciar”, indicó. En esa línea, Asla remarcó el valor de “animarse y pensar que uno está a la altura”.
La mirada de la mujerDurante el final del panel, las expertas enumeraron características distintivas de las mujeres que aportan valor agregado a las organizaciones. Para Asla, dos de ellas son la habilidad para armar equipos y facilitar la comunicación. “Tenemos una mirada un poco más compasiva. La prueba y el error son necesarios. Hay que permitirnos fallar rápido y seguir”, dijo.
En esa línea, Bearzi hizo una especial mención a la empatía. “Es una característica muy nuestra y hoy tiene mucho más valor frente a la disrupción de la IA. Sigamos desarrollando eso y construyendo organizaciones empáticas con el afuera y los colaboradores”, opinó.
Por su parte, Daintree destacó la importancia del pensamiento crítico: “En esta era de la IA, el pensamiento crítico y la experiencia van a ayudar a que tomemos decisiones en base a todo eso que traemos. La mujer es detallista, es minuciosa y le gusta aportar una mirada distinta”.
Asla concluyó con un consejo para las mujeres: “Usá tus propias armas, no herramientas que no te son naturales”. Daintree agregó el valor de la curiosidad para “despertar pasión en uno y en otros”. Por último, Bearzi resumió la charla en un único concepto: “Animarse”.