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Entre el escepticismo y el temor al desempleo: cómo ven los argentinos el impacto de la IA en la sociedad

En tiempos donde la inteligencia artificial (IA) marca la agenda mundial, uno de los principales interrogantes es cuál será su impacto sobre el futuro de la humanidad. Pero los argentinos parecen...

Entre el escepticismo y el temor al desempleo: cómo ven los argentinos el impacto de la IA en la sociedad

En tiempos donde la inteligencia artificial (IA) marca la agenda mundial, uno de los principales interrogantes es cuál será su impacto sobre el futuro de la humanidad. Pero los argentinos parecen...

En tiempos donde la inteligencia artificial (IA) marca la agenda mundial, uno de los principales interrogantes es cuál será su impacto sobre el futuro de la humanidad. Pero los argentinos parecen tranquilos: una mayoría, el 44,2%, considera que esta tecnología no influirá significativamente en la sociedad en los próximos cinco años. Por otro lado, un 30,7% cree que mejorará sus vidas y un 25,2% es bien pesimista y afirma que les quitará el trabajo.

Los datos se desprenden de un reciente estudio realizado por la consultora Sentimientos Públicos, en el que participaron 1500 personas de diferentes edades y clases sociales. “La IA es, sin lugar a dudas, un tema que sobrevuela e influye en las visiones sobre el futuro de la humanidad de los argentinos. La sociedad argentina es desconfiada por historia y por tradición, y a esto se le suma una alta dosis de incertidumbre cotidiana, que genera escepticismo. En ese marco, la pérdida del trabajo es un factor importante para desconfiar de la IA, pero no es el único. Creo que la IA está traccionada por un pesimismo que es más civilizatorio”, explica a LA NACION Hernán Vanoli, director de Sentimientos Públicos.

Y añade: “Hay una porción de optimistas, otros que temen por su trabajo, pero la mayoría no aguarda grandes cambios”. En ese sentido, sostiene que el “sueño prometeico” de que la tecnología mejorará la vida de las mayorías “está en crisis”.

La mirada respecto a la IA varía según diferentes rangos etarios. Los Millennials, por ejemplo, son quienes más temen perder su trabajo (40%). “Son la última generación que creyó en la promesa de la democracia como el camino lento, pero persistente, hacia la integración social y la prosperidad. Al sentir que esa promesa está quedando trunca, suelen culpar, entre otras cosas, a la tecnología”, analiza Vanoli.

El experto también señala que son aquellos que se formaron profesionalmente en un contexto sin IA, por lo que perciben la “necesidad de actualizarse” o “el temor a ser reemplazados”. “La ven como una herramienta en algunos casos antihumana, e incluso antidemocrática”, precisa.

Lo contrario ocurre con las generaciones Z y X, cuyo optimismo se ubica en un 30% a un 40%. “La Generación Z se está formando al ritmo del avance de la IA, y siempre sostuvieron una actitud distante hacia las promesas de la democracia. Muchos de ellos empezaron a trabajar con la IA y no la ven como una amenaza, sino como una condición o incluso una aliada”, desliza Vanoli.

Sin embargo, subraya que esta idea no se traslada a sus visiones sobre el destino de la humanidad: “La IA es buena para ellos en forma individual, no para el conjunto”.

El estudio también clasifica el optimismo y pesimismo según meritócratas e igualitaristas. En el caso de los meritócratas, se presentan como los más optimistas con la tecnología: un 40% cree que la IA mejorará sus vidas y apenas un 17% cree que los dejará sin trabajo. En tanto, los igualitaristas tienen un “desencuentro” con la tecnología: solo un 18% creen que la IA mejorará sus vidas y un 36% considera que les quitará el empleo.

Los argentinos y la búsqueda de información

Al momento de consultar un dato o una información, la IA no se presenta como la principal opción de los argentinos. En números concretos, un 57,9% utiliza Google, el 24% opta por preguntar a algún conocido y solo un 18,1% usa una IA generativa, como ChatGPT, Grok o Claude.

Más específicamente, los sectores sociales altos son aquellos que más utilizan Google y le preguntan menos a otras personas. De manera contraria, la clase baja es la que más utiliza IA (38%). Al respecto, Vanoli apunta que se trata de un uso “muy pragmático”: “Soluciona tareas, despeja dudas, propone soluciones, puede funcionar como terapeuta psicológica, no los subestima, y permite realizar muchos trabajos a la vez”.

Por otro lado, el estudio destaca que los Centennials son la generación que más utiliza IA generativa y, junto a los adultos mayores, los que más recurren a otros humanos. De hecho, solo cuatro de cada diez googlea. La investigación también menciona que esta tecnología tiene mayor uso en el resto del país que en el AMBA.

Percepción de la IA entre sectores altos y bajos

Según la investigación, si bien las clases sociales bajas utilizan IA en la misma proporción que los sectores altos, tienen un menor temor a perder sus trabajos. Además, son los más escépticos sobre la idea de que la IA influirá en sus vidas: se ubican tres puntos más que los ricos y diez puntos más escépticos que los sectores medios.

“Los sectores más pobres tienen una experiencia práctica de la IA como un facilitador. También los trabajos de los niveles socioeconómicos más bajos, en especial en las zonas informales, no se ven tan amenazados”, analiza Vanoli. Bajo esta línea, señala que existe una “predisposición menos catastrofista y menos desgarrada”.

Por su parte, las clases altas tienden a rechazar más esta tecnología y “no quieren perder privilegios”.

Desconfianza en las instituciones

A su vez, el estudio ilustra cierto descontento con las instituciones. En detalle, un 78% coincide con la siguiente frase: “Los súper ricos deberían pagar más impuestos y eso debería destinarse a educación, pero el dinero no debería ser administrado por los políticos sino por otra institución o una IA”. Nueve de cada diez personas de sectores bajos y siete de cada diez ricos están de acuerdo con esta frase.

“La pregunta surge de cierta tensión que detectamos en diversos estudios entre una gran disconformidad con las instituciones políticas y sociales, pero que al mismo tiempo viene acompañada por una negativa hacia recaer en regímenes autoritarios o a otros tipos de gobernanza. ‘No me gusta lo que hay, pero tampoco quiero grandes cambios’”, profundiza Vanoli.

En aquel malestar, indica el experto, existe una necesidad de “repensar las instituciones, pero ningún actor político o social parece estar a la altura de esa tarea”. Por este motivo, a la IA “se le otorga una chance”.

La pregunta, a su vez, se enmarca dentro de una amplia preocupación respecto al futuro de la humanidad: un 47% sostiene que “está cada vez peor y va hacia el colapso”. Por otro lado, un 34% cree que “no hay progreso ni retroceso, siempre hubo ganadores y perdedores” y un 19% afirma que “está mejorando pese a todo”.

Las simpatías políticas se correlacionan con el nivel de optimismo: los probables votantes de Javier Milei son “el doble de optimistas” y “dos tercios más escépticos” que la media, mientras que aquellos que no ven probable votar a Milei son “seis veces más pesimistas”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/IA/entre-el-escepticismo-y-el-temor-al-desempleo-como-ven-los-argentinos-el-impacto-de-la-ia-en-la-nid26062026/

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