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Horacio Marín, el presidente de YPF, entre el tenis y el petróleo: “Cuando tenés pasión, no hay estrés”

NEUQUÉN (Enviado especial).- Horacio Daniel Marín, el presidente de YPF, es una de las personalidades más trascendentes y revolucionarias de la industria argentina y un hombre al que describen c...

Horacio Marín, el presidente de YPF, entre el tenis y el petróleo: “Cuando tenés pasión, no hay estrés”

NEUQUÉN (Enviado especial).- Horacio Daniel Marín, el presidente de YPF, es una de las personalidades más trascendentes y revolucionarias de la industria argentina y un hombre al que describen c...

NEUQUÉN (Enviado especial).- Horacio Daniel Marín, el presidente de YPF, es una de las personalidades más trascendentes y revolucionarias de la industria argentina y un hombre al que describen como “el mejor comunicador del Gobierno”. Sin embargo, puede pasar inadvertido en una sala de desayunos de un hotel neuquino con ocupación completa. Vestido con un buzo negro que tiene el logo de YPF, jean y zapatillas de lona, está en un rincón, solo, sin custodia ni llamando la atención, chequeando datos en una notebook que luce un sticker del antiguo logotipo de la emblemática compañía petrolera.

El ingeniero químico platense acaba de llegar de Mendoza, de participar de una cumbre petrolera. Está de aquí para allá, pero le dedica un tiempo a LA NACION, como desde la primera entrevista que brindó siendo CEO de la empresa, en enero de 2024. Es un habitué de la ciudad de Neuquén, lógicamente. Pero este fin de semana tiene un sabor distinto para él, ya que logró unir sus dos pasiones: el tenis y el petróleo. De 63 años, se vinculó con el deporte de las raquetas desde los 11, en el club Universitario de La Plata. Como jugador encabezó los ranking nacionales de menores y hasta llegó a jugar como profesional. Ahora hace muchos años que no juega, pero tiene muy presentes los conceptos del deporte e intenta trasladar algunos de ellos a su función.

“¡Mirá lo que me puso en el teléfono mi mujer, Diana!”, dice Marín, divertido, mostrando los datos de una aplicación que le notifica las menciones de su nombre. “Desde que arranqué hay como 5400 reportajes. Lo que pasa es que estamos haciendo muchas cosas, ¿no?”, sonríe, orgulloso, refiriéndose a los niveles récord que alcanzó la compañía petrolera.

Marín actuó, de cierta manera, de salvataje para el tenis nacional. Cuando la Asociación Argentina de Tenis (AAT) salió en busca de opciones para organizar la serie de Copa Davis de este fin de semana ante Turquía, tras descartar al Buenos Aires Lawn Tennis Club por cuestiones de costos, Marín escuchó la necesidad logística y unió a la AAT con el gobernador Rolando Figueroa. Y así se concretó la primera serie de Copa Davis jugada en la Patagonia (vale recordar que YPF auspicia a la AAT, como también a otras selecciones del país).

El tenis y el petróleo son temas que a Marín le hacen brillar los ojos. Por eso no es llamativo que comience hablando con tanta pasión sobre algo que ocurrió hace casi una década, en noviembre de 2016, cuando el equipo argentino de Copa Davis ganó la Ensaladera por primera vez, en Croacia.

“No he ido mucho a ver Copa Davis. Pero para la final analicé dos cosas: cuando vi que Del Potro le había ganado siempre de juveniles a (Marin) Cilic (el mejor de los croatas), dije: ‘Sale campeón Argentina’. Porque la definición era ese single. Entonces, agarré y me acuerdo que el lunes posterior a la serie era feriado (28 de noviembre), me saqué un pasaje que encontré desde Buenos Aires y me fui a Zagreb. Fui solo. Me compré las entradas, re baratas: me acuerdo que pagué 50 dólares los tres días, una cosa así, pero no estaba ubicado al lado de toda la hinchada. De hecho, había un argentino al lado mío, que trabajaba de guía turístico en África, que le encantaba el tenis y fue a verlo. Ese flaco tiene mucha responsabilidad en que haya ganado Del Potro (el cuarto punto de la serie, que terminó 3-2), porque fue el que le gritó a Cilic cuando hizo una doble falta, cuando quebró Del Potro. Y vinieron los de seguridad de ahí a tratar de sacarnos. Le dije al flaco: ‘Callate la boca porque nos sacan’. Nos metieron gente alrededor para mirar qué hacíamos. Fue buenísimo, ja. Me acuerdo que Del Potro iba dos sets a cero abajo y yo les decía a todos: ‘No se preocupen, va a ganar Argentina’. Porque es muy fuerte cuando le ganaste a alguien desde chico (Del Potro tenía historial en su favor desde junior). Yo no sé, no lo hablé con Del Potro, ahora capaz que me junto y le quiero preguntar si hizo algo. Viste que los tenistas no lo hacemos pensando, pero quizás hizo algo que al otro le hizo recordar todas las veces que había perdido de chico. Hay juegos psicológicos permitidos. ‘Le va a ganar, le va a ganar’, decía”, narra Marín.

-La Copa Davis era, de cierta manera, el único título mundial que le faltaba al deporte argentino. ¿Qué sentiste estando allí?

-Estuvo bueno, muy bueno. Me gustó haber ido. Y fue mucho más lindo por estar ahí presente: viéndolo por televisión hubiera sido distinto.

-¿Cómo tenista jugaste en la Patagonia?

-En Trelew, en un torneo Nacional. Recuerdo una semifinal de juveniles, en cancha dura, le iba ganando a Guillermo Rivas, la Vaca Rivas, que hace poquito falleció. Le iba ganando y me lo dio vuelta en tres sets. Ahí él empezó a jugar muy bien, era un año más chico que yo, creo que al año siguiente explotó, tenía una derecha muy fuerte.

-Así como Del Potro casi siempre le ganó a Cilic, ¿tenías un rival que generalmente te costaba vencer?

-Con el que tenía historial negativo era Horacio Alderete, de mi misma edad. Le gané algunas veces, pero generalmente me complicaba. De los de mi misma edad, creo que era el único; después no me ganaba ninguno. Los que tenían una derecha fuerte e invertida me complicaban.

-Uniste dos de tus pasiones para que esta serie de Copa Davis se jugara en Neuquén.

-Yo lo que hice fue unir puntas. Me llamó Zabaleta (Mariano; vicepresidente de la AAT) para hacer la Copa Davis. Hablé con el gobernador. Y uní las puntas para que ellos negocien. Sí estaba claro que si se llegaba a hacer acá la Copa Davis y se llamaba Vaca Muerta tenía que ser sponsor YPF. Pero como se iba a llamar Vaca Muerta y nosotros decimos que venimos a trabajar con la industria y no contra la industria en forma hegemónica, tenía que haber más sponsors, entonces quedaron cuatro: YPF, Pluspetrol, Vista y Pan American Energy. Y la idea tampoco era que fueran las petroleras, las que vendemos en las estaciones de servicio. Vaca Muerta es sinónimo… Por supuesto que es integrado como YPF, como Pan American Energy con la marca AXION, pero la idea era que fuera puro Neuquén. Si bien nosotros en Neuquén tenemos una refinería, que es la más chica de YPF en Plaza Huincul, pero idea que la Copa Davis se llamara Vaca Muerta fue por el lugar, por la zona, por lo simbólico.

-¿Cuál fue la primera respuesta que te dio el gobernador Figueroa al plantearle la posibilidad de hacer un evento en la ciudad?

-Enseguida le pareció bien. Ayudé un poco en las negociaciones, pero yo no tuve un rol importante, yo me dedico a otra cosa. El rol mío es para que Argentina exporte más de 30 mil millones (de dólares en gas y petróleo); ahí es donde yo pongo el mayor tiempo. Pero esto fue muy fácil, porque tanto el gobernador como los dirigentes de la Asociación, lo hicieron bien. La venta de entradas fue un éxito, en menos de 30 minutos se vendieron todas.

-Coincidió con un momento en que la provincia que lidera el crecimiento económico del país busca generar eventos culturales y deportivos.

-Bueno, sí, pero acá hay mucho trabajo, mucho crecimiento en Vaca Muerta. Vamos batiendo récords, récords, récords, récords… YPF tiene mucha más actividad. En diciembre pasado teníamos doce equipos de perforación para Vaca Muerta, ahora creo que tenemos dieciocho y en febrero estaremos en veintiuno. Fuimos duplicando las inversiones. El año que viene las superaremos. Y así estamos constantemente. Y en dos años con el proyecto Argentina LNG, va a ser algo… todavía no lo puedo decir, porque tengo que hablar con los inversores en Nueva York, a mostrarles el largo plazo. Pero es algo muy impresionante. Hay una curva de producción histórica que hemos hecho recientemente donde se ve que logrando el objetivo que estamos haciendo ponemos a YPF en forma histórica y es una ayuda para la Argentina fuertemente, fuertemente.

-En tu primera entrevista, en enero de 2024, contaste tus anhelos. ¿Se están cumpliendo?

-Después de la reciente visita con el presidente (Javier Milei) a Bahía Blanca, fui a un evento en Mendoza sobre energía, me hicieron un reportaje y el periodista me recordaba algunas cosas. El 4x4 (cuadriplicar el valor de la compañía en cuatro años) lo estamos cumpliendo a raja tabla. Estamos siguiendo en tiempo y forma, logramos la curva de producción que decimos. Se generó una mística. El objetivo país es lo más importante. Lo hicimos porque sacamos la grieta de adentro de YPF. A mí me gustan mucho los objetivos claros y numéricos que son repetidos, los conoce la gente, son fáciles de recordarlos. Y creo que vamos muy bien. Estoy contento y orgulloso del apoyo de la gente, de los operarios, de todos, de todos, de todos. Siento mucho afecto por lo que estamos haciendo en cualquier lado que voy y obteniendo muy buenos resultados. El último trimestre fue el de mayor ganancia de la historia de YPF (US$ 2804 millones), uno puede decir que fue por el conflicto en Medio Oriente, pero si no estuviera ese conflicto también hubiera sido el trimestre más alto de la historia y eso es porque ordenamos la empresa, le cambiamos la estrategia, una estrategia de negocio, de generar valor, porque para eso está. Es una empresa privada con un 51% del Estado nacional, pero hay que generar valor y somos empleados.

-En el día a día te manejás con grupo de gente que te asesora, te cuida…

-No tanto, eh. No tanto.

-Ok. La pregunta iba algo que contaste en 2024, que te gustaba ir a cargar nafta, bajarte del auto y hablar con los playeros. Tu popularidad aumentó mucho. ¿Lo podés seguir haciendo?

-Ah, sí, sí, sí. Siempre voy. Yo no utilizo custodios. Sí hay algunos acá, cuando estoy con temas laborales, pero no más. Cuando estoy afuera o los sábados y domingo por fuera del horario laboral, sigo haciendo lo que hacía antes, con el mismo auto de siempre y voy caminando en la calle sin problemas. Recibo felicitaciones y apoyo en la calle, lo cual es muy bueno. Lo que pasa es que trabajar en YPF es… hay que hacerlo para entenderlo. Es mi Wimbledon, como dije, pero la empresa es algo muy distinto en el corazón de los argentinos. Hay identificación. Es una marca muy fuerte y ahora las encuestas nos dan como la empresa de mayor imagen positiva de toda la Argentina. Hoy hay casi mil personas trabajando en real time (el Real Time Intelligence Center), que es tomar decisiones las 24 horas mientras las cosas van sucediendo. Recibimos tres mil millones de datos por día de las operaciones, vemos todo: los barcos que van llevando la carga, si las olas que van a venir tendrán cuatro metros o uno, cómo se va consumiendo en todos los surtidores de la República Argentina minuto a minuto. La transformación que se hizo en YPF es extraordinaria y se hizo con el apoyo de la gente; no se puede hacer solo. Hay un apoyo fenomenal de la generación de 25 a 40 años. Esa generación se ha puesto con orgullo a trabajar a full. Creo que lo que más nos distingue es la mística y la pasión. Las empresas que tienen resultados extraordinarios son las que tiene pasión.

-¿Como en el deporte?

-Sí. En el deporte eso se aprende. Volviendo al tenis: cuando voy a las cenas en el Buenos Aires Lawn Tennis, con excompañeros, hablás con ellos y yo lo analizo, no es que lo comento. A mí me pasó también. Cuando la pasión pasa al estrés, no se puede seguir jugando, le ha pasado a varios jugadores. A mí me sirve mucho para entenderlo y trasladarlo a la compañía. Cuando tenés pasión, no hay estrés. Cuando está el hambre al resultado, el hambre a la superación… Yo saqué las palabras ‘éxito y fracaso’, porque en una compañía el éxito es muy poquito y el fracaso es mucho. Y siempre hay superación: no importa si perdiste la final. O sea, si vos llegás a la final, hay una gran superación. Ahora si vos llamás éxito solamente a ganar torneos, es muy poco: lo mismo pasa en las compañías, donde la mayoría somos empleados en relación de dependencia, acostumbrados a tener un salario y genera mucho temor tomar riesgos. Por eso es que saqué ‘éxito y fracaso’ y lo reemplacé por ‘tomar riesgos’, como en el tenis.

-Encontrás un vínculo.

-Sí. Cuando los deportistas empiezan a sentir estrés es porque perdieron la pasión, sea por edad, porque empieza una generación a ganarte, porque te cuesta ir a los torneos, no disfrutás, por lo que sea… ‘Queman’, lo describen. Yo digo que cargué mi tanque con nafta Infinia hasta el 2031. Creo que ahí, una vez logrados los objetivos, puede llegar a pasar estrés o, más que eso, cumplir un ciclo. Yo veo muchos CEO que están desde hace muchos años, se vuelven repetitivos, les cuesta buscar el otro salto.

-Hablás de longevidad en la función y es inevitable no traer sobre la mesa a Roger Federer, Rafa el Nadal y Novak Djokovic.

-Exacto. Creo que ellos tenían continuamente pasión por lo que hacían. Ahí sí se puede hacer un paralelismo en las empresas. Vos no te tenés que quedar por quedar. Tenés que estar viendo las nuevas tecnologías para actualizarte. Cuando hacés eso, te vas superando, y eso es lo que hicieron esos jugadores de tenis. Es un deporte muy individual y lo he hablado. Los conocí a los tres. A Nadal lo conocí en Nueva York y es una persona con una historia extraordinaria de superación, pero era muy claro cómo tenía que ir dando sus pasos. Esa claridad conceptual es lo que los hace avanzar. Con Djokovic, cuando vino a la Argentina, seleccionaron a ocho personas porque él quería hablar y pensar en inversiones. Le pregunté, inclusive, cómo se veía, si se enfocaba mucho más tiempo en el tenis. Lo vi como que no tenía un escenario, pero me dijo algo que ya le marcaba que le iba a costar más. Dijo: ‘Se fueron ya Federer y Nadal, yo me siento bien físicamente, creo que tengo para mucho tiempo, trabajo para eso, pero se fueron compañeros de batalla y eso significa que el final está cerca’.

-¿Extrañás jugar al tenis?

-Hace mucho que no juego, no lo estoy haciendo. Creo que la última vez que le pegué cuatro pelotas fue cuando mi hermano (el empresario Guillermo Marín) trajo a Federer (en 2012). Pero ahí ya hacía como diez o quince años que no jugaba. Tengo 63, creo que dejé de jugar tipo a los 45 y 46. Los últimos tiempos jugué con Fernando Rodríguez Canel en La Plata. Jugábamos dobles. Pero yo llegaba de viajes y jugaba en días nublados, grises, con frío y muchas veces decía: ‘¿Qué hago acá?’. Pero no porque la pasara mal, sino porque le había metido muchísimo al tenis durante tanto tiempo, con lluvia y sol. Es más: yo era tan apasionado por el deporte que me había comprado un equipo impermeable en España y salía a correr por La Plata a las seis de la mañana con lluvia, viento.

-¿Y no te tienta volver a jugar?

-No lo sé, me joden para que lo haga. El otro día, Martín Jaite estaba dando una clínica de tenis acá en la ciudad, fui al mediodía, yo estaba de traje, le pegué dos o tres pelotas y nada más. Estoy muy ocupado en mi rol.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/tenis/horacio-marin-el-presidente-de-ypf-entre-el-tenis-y-el-petroleo-cuando-tenes-pasion-no-hay-estres-nid20092026/

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