Generales Escuchar artículo

La tragedia de Jesús de Miguel y el recuerdo de David Arellano, el primer gran ídolo del fútbol chileno que murió en Valladolid

Jesús De Miguel, delantero de Tenerife, seguramente habrá olfateado el aroma del gol y de una victoria lograda sobre la hora cuando en tiempo de descuento inició su carrera rumbo al arco rival. ...

La tragedia de Jesús de Miguel y el recuerdo de David Arellano, el primer gran ídolo del fútbol chileno que murió en Valladolid

Jesús De Miguel, delantero de Tenerife, seguramente habrá olfateado el aroma del gol y de una victoria lograda sobre la hora cuando en tiempo de descuento inició su carrera rumbo al arco rival. ...

Jesús De Miguel, delantero de Tenerife, seguramente habrá olfateado el aroma del gol y de una victoria lograda sobre la hora cuando en tiempo de descuento inició su carrera rumbo al arco rival. Segundos después, su brutal choque con Jesús Owono, el arquero de FC Andorra acabaría con las consecuencias ya conocidas y escribiría una nueva página en la crónica de muertes por una acción de juego en una cancha. Porque, por supuesto, no se trató de la primera vez. Existen listas exhaustivas que registran varios episodios semejantes, sobre todo cuando el fútbol iniciaba su historia como deporte en las Islas Británicas y la fuerza bruta era una de las armas más valiosas para llevar la pelota hacia el arco contrario.

De hecho, ni siquiera fue la primera de esta naturaleza en España. Lo sucedido en tierras canarias llevó a recordar a José Antonio Gallardo, arquero del Málaga, que en la jornada previa a la Navidad de 1986 chocó su cabeza contra la pierna de Baltazar, brasileño del Celta de Vigo que unos años después brillaría en el Atlético de Madrid. En los días posteriores a aquel partido -también de Segunda División, como el Tenerife vs. FC Andorra-, Gallardo pareció esquivar las complicaciones y hasta fue dado de alta, pero tres semanas más tarde tuvo una hemorragia cerebral de la cual ya no pudo recuperarse.

Sin embargo, existe otro antecedente, mucho más lejano en el tiempo y cuya trascendencia fue, y todavía continúa siendo, infinitamente mayor al otro lado del mundo que en el lugar donde ocurrió el hecho. Hay que trasladarse casi un siglo, hasta 1927, para rescatar la memoria de David Alfonso Arellano Moraga, quien falleció en Valladolid víctima de una peritonitis producida por un puntapié que recibió durante un partido amistoso.

¿Quién fue David Arellano? El paso inicial para saberlo es observar con atención la camiseta de Colo Colo, de Chile. Ahí, sobre el escudo, aparece una banda de color negro, un crespón cuya intención es no olvidar a ese joven que murió antes de cumplir los 25 años, pero a quien una vida tan corta le dio tiempo para ser el primer gran crack del fútbol trasandino y, sobre todo, para fundar el club más popular del país para después ser en sus filas simultáneamente jugador, ídolo y director técnico.

𝐃𝐎𝐍 𝐃𝐀𝐕𝐈𝐃 𝐘𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀́ 𝐄𝐍 𝐂𝐀𝐒𝐀 🤟🏻⚪️⚫️

Develamos la estatua de nuestro fundador David Alfonso Arellano Moraga en La Ruca 🏟️#VamosColoColo • #Centenar100 pic.twitter.com/TVmSdG9E34

— Colo-Colo Femenino (@ColoColoFem) April 19, 2025

Arellano, o simplemente David, como lo llamaban para no confundirlo con sus hermanos Francisco y Guillermo, compañeros suyos en el equipo, fue un personaje singular. Hijo de una familia de clase alta, que consideraba el deporte como una actividad que ayudaba al crecimiento integral de las personas, sus condiciones para el fútbol se hicieron notar desde la escuela primaria. Era, por diferencia, el mejor de su clase en una época en la cual el desarrollo del juego recién empezaba a progresar en Chile y lo siguió siendo en la secundaria, cuando la familia se trasladó a vivir a Arica. Fue en esa ciudad norteña donde comenzó a añadirle elementos a su leyenda. Arellano cursaba tercer año cuando decidió fundar un club, al que denominó Venus. No duró demasiado tiempo, pero vale como antecedente.

El eco de las habilidades de David llegó hasta Santiago, y Enrique Abello, el entrenador del club Magallanes y la selección nacional lo convenció de regresar a la capital. Arellano debutó en Primera División en 1919, con 17 años, y en la temporada siguiente ganó cuatro títulos con Magallanes y fue el máximo goleador del equipo sin ser un delantero de área. De hecho, en 1921 encontró su puesto definitivo sobre el césped. Quedó ubicado como inside izquierdo, es decir, el número 10.

Desde esa posición pudo desplegar lo que mejor sabía hacer, en la cancha y en la vida: organizar. Con precisión en los pases, elegancia en el traslado y alguna gambeta de vez en cuando se convirtió en el conductor del equipo, sin dejar de sacudir las redes rivales. Mientras tanto, lejos del césped se ganaba el respeto de todos por su carácter, sus ideas innovadoras, su bagaje intelectual y su compromiso social.

En 1924 lideró a Chile en su debut en el viejo Campeonato Sudamericano -germen de la actual Copa América- y marcó el único tanto de los suyos en los tres partidos disputados (dos años más tarde sería goleador del torneo) y unos meses después tomaría la decisión que iba a garantizarle la inmortalidad.

Los integrantes del Magallanes, que debían pagarse la cuota social para jugar en el equipo, fueron elevando sus quejas por la situación hasta llegar a un enfrentamiento con los dirigentes del club. Arellano asumió el liderazgo de la “revolución” y ante la falta de respuestas -y las críticas del periodismo- los jugadores rebeldes decidieron abandonar la institución. Así, bajo la batuta de David y en un bar de Santiago, el 19 de abril de 1925 nacería Colo Colo.

El nuevo equipo causó sensación en tiempo récord. El Cacique ganó la Liga Metropolitana en su primer torneo y la fama de Arellano empezó a sonar cada vez más fuerte. Sus 7 goles en el Sudamericano de 1926, más uno que le marcó al célebre arquero español Ricardo Divino Zamora en la visita de Deportivo La Coruña a Chile, fueron los principales atractivos para que Colo Colo recibiera una invitación para realizar una de esas largas giras por Europa, tan comunes en ese tiempo (en el fútbol argentino, Boca había inaugurado ese tipo de periplos apenas un año antes).

El viaje del conjunto trasandino tuvo lugar en el otoño de 1927. El Cacique disputó tres encuentros en Galicia, otros tres en Portugal y uno en Madrid antes de llegar a Valladolid. La Real Unión Deportiva, el equipo de la ciudad, era el vigente campeón de Castilla. El 1º de mayo, Colo Colo derrotó 6 a 2 a los locales. La revancha, pactada para el día siguiente, terminó 3 a 3.

Fue en ese partido donde Arellano recibió el golpe fatal. Comenzó a sentirse mal en el vestuario, lo trasladaron rápidamente al Hotel Inglaterra, donde se hospedaba el plantel y llamaron a un médico. El diagnóstico fue lapidario: el ícono del fútbol chileno de la época padecía una peritonitis que, con los conocimientos y las herramientas que existían un siglo atrás, ya no tenía solución. David falleció al día siguiente en una cama del hotel rodeado por sus hermanos y el resto del plantel. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Valladolid y serían repatriados un par de años más tarde.

En 2027 se cumplirá un siglo de aquel suceso, el primer antecedente en las canchas españolas de una tragedia semejante a la que esta semana sufrió Jesús De Miguel. La memoria de David Arellano continúa viva en Chile. El estadio Monumental, la sede de Colo Colo, lleva su nombre; el crespón negro continúa presente sobre el escudo en las camisetas y varias calles llevan su nombre en diversas ciudades del país.

Seguramente, Tenerife tampoco olvidará al delantero que dejó la vida en esa última carrera que, como tantas otras que se suceden cada semana en todas las canchas del mundo, habrá iniciado sintiendo el dulce aroma del gol y la victoria sobre la hora.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/la-tragedia-de-jesus-de-miguel-y-el-recuerdo-de-david-arellano-el-primer-gran-idolo-del-futbol-nid04112026/

Comentarios
Volver arriba