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Por qué a muchas personas les cuesta aceptar elogios o halagos, según la psicología

Recibir un halago parece ...

Por qué a muchas personas les cuesta aceptar elogios o halagos, según la psicología

Recibir un halago parece ...

Recibir un halago parece una experiencia gratificante en términos sociales, pero no obstante, una parte significativa de las personas experimenta rechazo o tensión ante el reconocimiento. La psicología identifica este comportamiento como una respuesta frecuente ante la valoración ajena, la cual no siempre indica una patología emocional, sino un mecanismo de defensa o un rasgo de la personalidad.

Un estudio publicado por la Universidad de Harvard señala que cerca del 70% de las personas asocia sentimientos de incomodidad o vergüenza con los cumplidos. Este fenómeno, descrito como una paradoja social, tiene raíces profundas en la autoestima, la autocrítica y las creencias colectivas. Según la doctora en filosofía Lindsey Godwin, la incomodidad surge cuando el elogio contradice la narrativa interna del individuo. Cuando una persona posee una imagen negativa de sí misma, el reconocimiento positivo genera una disonancia cognitiva, una tensión mental que busca alivio mediante el rechazo del comentario amable o la minimización del logro.

Los factores que explican esta conducta son diversos: la baja autoestima ocupa un lugar central, ya que el sujeto tiende a verificar sus propias percepciones, sean estas positivas o negativas. Si el individuo se considera poco valioso, el halago externo desestabiliza su estructura de creencias. El síndrome del impostor también influye, donde los afectados atribuyen sus éxitos a la suerte o a factores externos, lo que descarta sus capacidades personales. Por otra parte, el perfeccionismo y la autocrítica excesiva llevan a los individuos a enfocarse exclusivamente en sus errores, lo que les impide procesar las cualidades positivas que otros observan.

El miedo a la exposición representa otro componente esencial, donde recibir un elogio convierte momentáneamente a la persona en el centro de atención, un lugar que incomoda a perfiles reservados. Tania Luna, autora del libro Surprise: Embrace the Unpredictable and Engineer the Unexpected, sostiene que desviar los elogios funciona como un mecanismo inconsciente para recuperar el control en situaciones de vulnerabilidad emocional. Esta reacción suele activar una secuencia que incluye el congelamiento momentáneo y la búsqueda de una explicación lógica para justificar el cumplido recibido.

La cultura y la educación también moldean la respuesta ante el reconocimiento: en muchas sociedades, se enseña a las mujeres y a los hombres a priorizar la modestia, por lo que aceptar un halago sin atenuarlo puede interpretarse como un gesto de soberbia. Este aprendizaje social condiciona la manera en que cada individuo gestiona la mirada ajena. Según el medio Psicología Hoy, algunas personas con alta autoestima pueden percibir los elogios como actos de condescendencia si consideran que el interlocutor busca congraciarse o manipular la situación. Asimismo, las parejas de personas con baja autoestima suelen enfrentar dificultades, ya que el cumplido genera temor a futuras decepciones o a la exigencia de mantener un nivel elevado de desempeño.

Es posible gestionar estas situaciones con naturalidad, y la clave reside en evitar respuestas que resten valor al gesto, como descalificar el logro o cambiar el tema de manera abrupta. Expertos recomiendan un agradecimiento directo acompañado de una sonrisa. Reformular un elogio en términos abstractos ayuda a las personas con mayor resistencia a integrar la valoración positiva. Al permitir que el reconocimiento se asiente, el individuo fortalece sus lazos sociales y mejora su percepción personal, lo que transforma el halago en una herramienta de conexión y no en una carga emocional.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/por-que-a-muchas-personas-les-cuesta-aceptar-elogios-o-halagos-segun-la-psicologia-nid20092026/

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