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“Tuve que pedir plata prestada”: el drama de los ahorristas que no pueden acceder a su dinero

La caída de ...

“Tuve que pedir plata prestada”: el drama de los ahorristas que no pueden acceder a su dinero

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La caída de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras de Paraguay, no solo desató un escándalo político que salpica al presidente Santiago Peña y terminó con la detención de varios de sus directivos. También dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a su dinero de un día para otro. Entre ellos hay estudiantes, trabajadores independientes y pequeños empresarios que utilizaban el banco para sus operaciones cotidianas y que ahora deben buscar alternativas para afrontar sus gastos mientras esperan recuperar sus depósitos.

“Tenía dinero ahí para el día a día, para mis gastos de facultad y para comprar la merienda. Ayer me desperté y la aplicación no andaba. Después me enteré por los diarios de que el banco ya no existía. Como no soy de usar mucho efectivo y tenía solamente esa cuenta, tuve que pedir prestado”, contó a LA NACION Deisy Asva, una estudiante de enfermería que actualmente está desempleada.

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En su cuenta de Ueno Bank quedaron inmovilizados 400.000 guaraníes, equivalentes a unos US$67. Aunque se trata de una suma relativamente pequeña, para ella representaba el dinero que necesitaba para afrontar sus gastos cotidianos.

Deisy también relató que, en los días previos a la intervención, había recibido mensajes promocionales del banco que la incentivaban a realizar consumos con su tarjeta a cambio de importantes beneficios. Según explicó, una de las ofertas prometía reintegros de hasta el 50% para quienes alcanzaran determinado nivel dentro del programa de beneficios de la entidad mediante compras por un millón de guaraníes.

El testimonio cobra relevancia porque Ueno Bank había construido buena parte de su crecimiento sobre una estrategia de inclusión financiera, apertura digital de cuentas y promociones agresivas, que le permitió captar a millones de clientes en pocos años, muchos de los cuales nunca antes habían operado con una entidad bancaria.

“Ueno fue disruptivo en términos digitales. Antes era muy difícil para un trabajador abrir una cuenta bancaria. Ellos permitieron hacerlo directamente desde el teléfono y obligaron al resto del mercado a adaptarse”, explicó a LA NACION Iván Rojas, consultor de Entorno Financiero y director de Agenda Legal.

Según señaló, una de las particularidades de la crisis es que afecta a una gran cantidad de personas que utilizaban el banco como su principal herramienta para manejar dinero. “Hay muchísima gente que se quedó sin poder mover su plata”, advirtió.

El propio Rojas tiene menos de US$1000 depositados en Ueno, aunque aclaró que su situación es distinta porque dispone de cuentas en otras dos entidades. “No me considero un damnificado porque hay gente que ayer no pudo comer. A mí no me complica”, afirmó.

El impacto en los trabajadores independientes y las empresas

La situación también alteró la operatoria de quienes utilizaban Ueno Bank para administrar sus ingresos laborales.

María Elena González, que junto con su esposo administra alquileres, explicó que su familia no utilizaba la entidad como instrumento de ahorro, pero sí para recibir pagos y afrontar gastos cotidianos.

“Por ahí pasaba el dinero de los alquileres que administramos. Lo usábamos para los gastos del día a día y también aprovechábamos los reintegros de la tarjeta. Gracias a Dios, en estos días no llegué a recibir ningún pago por alquileres”, relató.

Para González, el cierre de la entidad tiene un impacto especialmente fuerte entre quienes trabajan por cuenta propia. “Este era el banco de los autónomos. Hay clientes que se vieron afectados directamente en su día a día. El impacto sobre los pequeños ahorristas es inmediato”, sostuvo.

Al igual que Deisy, aseguró haber recibido promociones en los días previos a la intervención. En su caso, los mensajes ofrecían reintegros del 50% en compras a cambio de mantener inmovilizados 10 millones de guaraníes hasta el 7 de noviembre.

“Me llegaron bastantes mensajes entre el viernes y el fin de semana. Por suerte, no llegamos a hacer ninguna transferencia”, contó.

Las ofertas mencionadas por ambas clientas se produjeron poco antes de que el Banco Central del Paraguay (BCP) resolviera intervenir la entidad, después de detectar un fuerte deterioro de sus indicadores de solvencia e irregularidades en su cartera crediticia.

Para Sergio Rodríguez, empresario paraguayo que opera con tres compañías a través de Ueno Bank, el cierre también representó un problema importante.

“Tenemos dinero depositado ahí y tres empresas que operaban con el banco. Es una situación incómoda. Ahora estamos esperando la mejor resolución”, señaló.

Según explicó, una de sus empresas trabaja para el Estado y otras desarrollan actividades comerciales, por lo que la interrupción de los servicios bancarios afectó operaciones que ya estaban programadas.

“En el día a día afecta bastante que un banco cierre en 24 horas. Teníamos cobros planificados, cuentas de empresas y cheques diferidos que cobrar. Es un problema importante”, describió.

Rodríguez destacó, además, que Ueno había logrado diferenciarse del resto del sistema financiero paraguayo por la facilidad para operar y la amplitud de sus horarios de atención.

“Acá en Paraguay los bancos cierran a las 13.30. Con Ueno podías trabajar prácticamente las 24 horas. Era muy práctico y tenía bastantes sucursales. Es una pena lo que ocurrió”, afirmó.

Cuándo podrán recuperar su dinero los ahorristas

Una de las principales preguntas que se hacen los clientes es cuánto tiempo deberán esperar para volver a disponer de sus ahorros.

En Paraguay existe un Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), administrado por el Banco Central, que cubre hasta 228,3 millones de guaraníes por depositante y por entidad financiera, equivalentes a aproximadamente US$38.000.

Según las estimaciones difundidas por las autoridades, alrededor del 97% de los clientes de Ueno Bank tendría la totalidad de sus depósitos cubierta por ese mecanismo. Sin embargo, la garantía no implica que el dinero esté disponible inmediatamente.

Si bien la legislación vigente establece un plazo de hasta 15 días para la devolución de los depósitos garantizados, el Senado paraguayo dio media sanción a un proyecto de ley que busca acelerar los pagos a los ahorristas afectados. La iniciativa, que fue aprobada con cambios por la Cámara de Diputados y volverá al Senado, permitiría adelantar hasta 40 salarios mínimos, equivalentes a unos 121,8 millones de guaraníes (aproximadamente US$20.000), en un plazo máximo de 24 horas desde la activación del mecanismo. El objetivo es que los clientes puedan volver a disponer de al menos una parte de su dinero sin tener que esperar los plazos habituales.

El proyecto también establece que, en el caso de los clientes que tengan préstamos o deudas con tarjetas de crédito, solo se descontarán las cuotas vencidas y los pagos mínimos correspondientes, en lugar de deducir la totalidad de las obligaciones pendientes. De esta manera, se busca que los ahorristas puedan recuperar una mayor proporción de su dinero de forma inmediata.

Rojas explicó que el fondo fue creado para recuperar la confianza en el sistema financiero después de las crisis bancarias que atravesó Paraguay durante la década de 1990 y comienzos de los años 2000.

“El fondo se financia con aportes que realizan periódicamente los bancos sobre sus depósitos. Ya se utilizó en dos oportunidades anteriores por la caída de financieras”, señaló.

La situación es más incierta para quienes tenían depósitos superiores al límite garantizado. En esos casos, la recuperación del dinero excedente dependerá de los activos disponibles y del resultado del proceso de resolución bancaria.

La preocupación por los fondos jubilatorios

Más allá de los problemas inmediatos para operar, la crisis también generó inquietud por el destino de los recursos públicos que estaban colocados en Ueno Bank.

Uno de los casos más sensibles es el del Instituto de Previsión Social (IPS), organismo encargado de administrar aportes y prestaciones vinculados con la seguridad social y las jubilaciones.

Según informó el propio instituto, mantenía inversiones por alrededor de US$355 millones en la entidad, a través de certificados de depósito de ahorro y bonos financieros. Esos recursos representan aproximadamente el 9% de su cartera total de inversiones.

Para González, que realiza aportes al IPS, esta es incluso una preocupación mayor que la situación de los pequeños ahorristas.

“Lo que más me preocupa, como aportante, es qué va a pasar con la caja jubilatoria. Estamos hablando de un fondo público al que los trabajadores aportan obligatoriamente. Alguien tiene que hacer algo para salvar esa caja”, reclamó.

Rojas también advirtió sobre las posibles consecuencias de una pérdida de esos recursos para la sustentabilidad futura del sistema previsional.

“Hoy el IPS tiene recursos para pagarles a los jubilados, pero si no recupera ese dinero puede tener un problema a futuro”, sostuvo.

El caso adquirió una dimensión política por los vínculos previos del presidente Santiago Peña con el grupo propietario de Ueno Bank y por las inversiones de organismos públicos en la entidad. La crisis ya provocó la renuncia del titular del Banco Central, Carlos Carvallo.

Mientras las autoridades buscan una salida para proteger los depósitos y evitar que el problema se extienda al resto del sistema financiero, los clientes esperan respuestas concretas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/tuve-que-pedir-plata-prestada-el-drama-de-los-ahorristas-que-no-pueden-acceder-a-su-dinero-nid04112026/

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