Un PH en Caballito que refleja el espíritu creativo de sus dueños
Aunque Bárbara Duhau y su marido, Gonzalo Vázquez, son dueños de este PH en Caballito, fueron muchas las veces que la vida los hizo dejarlo para luego volver. Por logística familiar, por mudanz...
Aunque Bárbara Duhau y su marido, Gonzalo Vázquez, son dueños de este PH en Caballito, fueron muchas las veces que la vida los hizo dejarlo para luego volver. Por logística familiar, por mudanzas internacionales, el hecho es que ya son varias las veces que parten de su querido “Chateau Barrigón” (como ellos lo llaman) y dejan todo atrás para volver y reapropiarse.
Ingeniero e hijo de arquitectos, su marido, Gonzalo Vázquez, fue el responsable de varias de las reformas del PH, que entre otros cambios sumaron la ampliación de la cocina y los dos baños.
Si tuviera que dar una sola regla a la hora de usar colores sería...¡no sigas reglas! A mí nunca me cerró eso de que algunos colores no pegan, ¿por qué? Me gusta jugar con los colores y probar, mezclar estampas y hacer combinaciones impensadas.
Bárbara Duhau, dueña de casa
Embajadora del colorEn un mundo que parece empecinado en imponer la paleta neutra, la opción de Bárbara por los colores es toda una militancia. Desde todos sus espacios de trabajo lleva años explorando los colores y su casa es toda una declaración de principios.
Contra todo lo que se nos hace creer, Bárbara sostiene que el uso de los colores no está sujeto a normas ni convenios. “Sí tengo mi preferencia en el tipo de pintura: para las aberturas, sintético, satinado o brillante, y en paredes, látex satinado, ya que queda semibrillante y es lavable. Para los blancos, simplementelátex”, confiesa.
Un empapelado de la artista inglesa Kitty McCall es el gran protagonista del living, escoltado por una pared a tono.
El corazón de la casa“El corazón de la casa es este gran ambiente integrado. Acá está el taller que compartimos con Milena, mi hija, el living comedor y el piano de Gonzalo, la cocina... es el espacio en el que todos convivimos e interactuamos, incluso cuando no es voluntariamente”, asegura Bárbara.
Del ingreso con su hamaca a la cocina, toda la planta baja está integrada y en absoluta convivencia: todo un desafío siendo una casa en la que conviven dos hijos de edades muy distintas.
En equilibrioAunque toda la casa se destaca por el color, la cocina es el único espacio en el que se eligieron tonos neutros. “Esta cocina era muy chiquita, toda la parte de la ventana y la mesada se ganó y queríamos llenarla de aire y luz”, explica Bárbara.
Elegante y contemporánea, la cocina fue parte de la última obra que hicieron en 2021, cuando la pandemia les permitió volver. Con mucho ingenio, se logró convertir una cocina que era prácticamente un pasillo en un lugar espacioso, cómodo para cocinar y muy luminoso.
Apostar a todoLa última de las reformas fue la oportunidad ideal para plasmar esa búsqueda tan asociada al color que caracteriza a Bárbara. Con paredes azules y rosas, ventanas amarillas y empapelados estampados el lugar se transformó en su espacio de exploración.
Espacio compartidoLa decisión de armar un taller compartido para las dos es parte de su búsqueda de espacios y actividades conjuntos.
Entre los próximos proyectos de la pareja está el de tirar abajo la división entre el hall y el living comedor para integrarlos aún más.
La importancia del “afuera”
Aunque la vista no sea el punto fuerte, la terraza tiene una orientación que hace que tenga mucho sol y eso la convierte en un lugar ideal para sentarse a leer un libro o tomar algo.
Una doble puerta comunica el dormitorio principal con este espacio que, además, tiene salida al pasillo; de ahí que se lo haya pensado más como una terraza balcón que un lugar social.
Excéntrico y personalPara el sector más íntimo de la casa –los cuartos y baños del piso superior– también se eligieron universos de colores bien vibrantes. Hay algo que flota en el aire también del universo cinéfilo de Wes Anderson; la pareja eligió para la cabecera de su cama un cuadro con dos personajes de la película Los excéntricos Tenenbaum.
En el cuarto de su hija, Milena, el empapelado base se intervino con dibujos suyos y de sus amigas.
“Hay que ir a lugares que te gusten, que te hagan sentir algo, y tratar de llevar eso a tu casa. Cuando hicimos los baños, mi referencia fueron esos helados de dos gustos de mi infancia, y explorando esa paleta y navegando en Pinterest fue que llegué hasta acá”, asegura. Una buena fórmula para una casa personal.